Oraciones a

la santísima trinidad

Oraciones a

la santísima trinidad

Santísima Trinidad

Santísima Trinidad,
Padre, Hijo y Espíritu Santo,
Te adoro profundamente
y te ofrezco el precioso Cuerpo, Sangre,
Alma y Divinidad de Jesucristo,
presente en todos los tabernáculos de la tierra,
para reparar daños,
sacrilegios e indiferencia
por lo que él mismo se ofende.
Por méritos infinitos
de su Santísimo Corazón y del Inmaculado Corazón de María,
Te pido por la conversión de los pobres pecadores. "

Oración que el Ángel de la Paz enseñó a Lucía, Jacinta y Francisco en Fátima

(Portugal) en 1916

Dios mío, Trinidad a quien adoro ...         

 

“Oh Dios mío, Trinidad a quien adoro, ayúdame a olvidarme por completo para establecerme en ti, inmóvil y en paz como si mi alma ya estuviera en la eternidad. Que nada turbe mi paz ni me saque de ti, oh mi Inmutable, sino que cada minuto me lleve más a la profundidad de tu Misterio.

Pacifica mi alma, hazlo tu cielo, tu amada morada y el lugar de tu descanso. Que nunca te deje solo allí, sino que esté allí completamente, todo despierto en mi fe, todo adorando, todo entregado a tu Acción creativa.

Oh mi amado Cristo crucificado por amor, quisiera ser novia de tu Corazón, quisiera cubrirte de gloria, quisiera amarte ... ¡hasta que muera! Pero siento mi impotencia y te pido que "me vista de ti mismo", que identifique mi alma con todos los movimientos de tu alma, que me abrume, que me invada, que me sustituya, para que mi vida sé solo un resplandor de tu vida. Venid a mí como adorador, reparador y salvador. Oh Palabra eterna, Palabra de mi Dios, quiero pasar mi vida escuchándote, quiero hacerme enteramente enseñable, para aprender todo de ti. Entonces, a través de todas las noches, todos los vacíos, toda la impotencia, quiero arreglarte siempre y permanecer bajo tu gran luz; Oh mi estrella amada, fascíname para que ya no pueda dejar tu resplandor.

Oh Fuego consumidor, Espíritu de amor, "levántate en mí" para que se haga en mi alma como encarnación del Verbo: para que yo sea una humanidad adicional para Él en la que renueve todo su Misterio. Y tú, oh Padre, inclínate hacia tu pobre criatura, "cúbrela con tu sombra", ve en ella sólo al "Amado en quien has depositado toda tu indulgencia"

Oh mi Tres, mi Todo, mi Beatitud, Infinita Soledad, Inmensidad donde me pierdo, me entrego a ti como presa. Entiérrate en mí para que yo pueda enterrarme en ti mientras espero ir a contemplar en tu luz el abismo de tu grandeza.


Santa Isabel de la Trinidad

21 de noviembre de 1904 (Notas íntimas 15)